lunes, 29 de marzo de 2010

PASTEL DE CARNE


El pastel de carne es una receta tradicional uruguaya, que luego de recorrer algo de mundo, me he dado cuenta que también lo es de Australia, Nueva Zelanda, España, México y muchos países más.
Lo que hace a este pastel de carne especial son algunos toques que me ha enseñado mi madre, Loril, que se lo ha enseñado mi abuela, Chocha, que se lo ha enseñado su madre, Ana María y que básicamente se trata de no quedarte corta de nada, ponerle de todo, tomarte tu tiempo y cuando lo hagas, pensar en que el comensal debe sentir nada más y nada menos, que una explosión de sabor en la boca.
El pastel de carne tiene una sola medida: mucho. Porque es tan sabroso que siempre se repite porción y más de una vez.













En una olla grande se calienta una base de aceite de oliva. En él se dora un pimiento rojo entero cortado en cuadraditos, se dora lentamente. Luego se agrega un pimiento verde, también se dora lentamente. Luego se agrega una cebolla entera también cortada en cuadraditos y todo se dora lentamente.
Sírvete para acompañar una rica copa de vino y si puedes ponte una buena música. Disfrútalo. Cuesta tanto en hacer un pastel de carne rico que mas vale que te lo tomes con calma.
Cuando el morrón y la cebolla están apenas dorados se agrega media cabeza de ajos picados. Se vuelve a rehogar todo. El secreto está en hacerlo todo muy despacio para que las verduras vayan soltando su líquido.
Consigue una buena panceta, rica y sin mucha grasa, quítale toda las durezas que pueda tener. A un chuletón se le puede perdonar que tenga una parte más chiclosa o dura, es un pedazo de carne, es natural. Al Pastel de Carne no. Cada bocado debe ser delicioso.

















































Se corta el bacon (panceta) en cuadraditos y se agrega a la mezcla.
Luego se pone la carne (un kilo de la carne picada más roja y desgrasada que puedas encontrar) y con un cucharón de madera se mezcla con los ingredientes a fuego lento. Piensa que al final de la olla te debe quedar “juguito”. No la seques. No la cocines mucho que luego va al horno y no te quedará jugoso. Apenas dale algunas vueltas, lo suficiente para que a la vista te quede una mezcla homogénea con el resto de ingredientes.
Quítalo de fuego y agrega: Olivas (negras o verdes) cortadas, perejil picado, ponle sal y pimienta a gusto, un poco de orégano y tres huevos duros picados.
Deja esperando esta mezcla.













Ahora vamos con el puré. ¿Ves que parece una obra maestra? Es porque "ES" una obra maestra.
Se pelan unas 6 patatas, se cortan en trozos y se hierven en agua con un cubito de caldo de verdura para que le de más sabor. Cuando están tiernas se quitan del fuego y se escurren bien. Se colocan en un recipiente y se agrega: media taza de mantequilla derretida, sal, un cuarto de taza de leche caliente y una yema de huevo. Pisa las patatas, no las batas con batidor eléctrico, hazlo manual, te quedará como una espuma. Por otro lado, la clara del huevo que has puesto bátela a punto de nieve. Incorpora la mezcla a la patata e intégralo con movimientos envolventes. Cosas de mi abuela. Just do it.













Luego pasas a armar el pastel. Coges un recipiente de horno profundo, colocas allí toda la carne y la presionas un poco con una cuchara. Sobre esto pones el pure de patata sobre toda la superficie para que te quede como un pastel. Agregas al final queso rayado, alguno sabroso y no mucho. Aceite de oliva y si quieres decoras con una lluvia tenue de orégano y pimienta negra para decorar.













Lo llevas al horno que antes has precalentado a 170 grados. Cuando la parte superior esté doradita y crujiente, lo quitas del horno y prepárate, es de un gusto perturbador. Si tienes invitados en casa y lo haces por la mañana y dejas el último paso del horno para la noche. Verás que los sabores se consustancian aún más si es posible. Todos repetirán muchas veces "está muy rico!", dejarán los ojos en blanco cuando lo prueben, harán sonidos de placer mientras lo coman y dirán que sí cuando les preguntes si quieren un poquito más.
Nunca falla.