Nunca me hago caso. Me contesto. Es decirme una cosa y hago sistemáticamente lo contrario. Parece que lo hiciera a propósito, para llevarme la contraria. Me tengo harta.
Pero lo que más me molesta de mi es mi falta de sensibilidad para tratar mis temas. Me cuento mis sueños y no me presto atención.
- Pero ¿Qué digo? Tonta…
- Si, no se, lo veo en mis ojos.
- Me estoy imaginando cosas, soy lo que más quiero en el mundo!
- Lo digo para hacerme sentir bien.
- Ey! Soy lo mas importante que hay en mi vida ¿Me oigo?
- ¿Lo digo enserio?
- Pero claro que es enserio.
- Y yo de la mía.
- Me quiero.
- Y yo.
REPITE CONMIGO… “ENSALADA”
Ahora estoy a dieta.
- Ensalada de diferentes lechugas.
- Ensalada con aguacate
- Ensalada con tomate cebolla y aceitunas.
- Ensalada con mejillones
- Ensalada de apio y perejil.
- Ensalada de lechuga, huevo duro y aceituna.
- Ensalada con pollo.
- Ensalada con endibias.
- Ensalada con hinojo, otro día agregas semillas, otro día tofu, mañana jengibre, pasado atún, el fin de semana algo de pasta fría…
Ensalada.
Ensalada.
Ensalada.
Ya está, así hasta que empieces a entrar en tu ropa con holgura, subas las escaleras sin esfuerzo y recuperes el amor que te tenías cuando te conociste, cuando eras joven. ¿Recuerdas? Que épocas. La pasabas tan bien contigo. Eras tan feliz. Te reías tanto.
Reconquístate, recupera el amor que te tenías. Tu relación contigo es hermosa. Te amas y vale la pena luchar por ti.
Que aproveche (pero no mucho).