martes, 7 de septiembre de 2010

PROVOLONE (CON O SIN AMOR)

¿Qué es lo que une a las parejas? Quién sabe. A veces es aburrimiento, otras desidia, a veces es compañerismo, amistad, costumbre, rencor, miedo, otras la desesperada búsqueda de un sentido a una vida que se hace corta y se termina. La necesidad de tener hijos y una familia, pavor a la soledad, ganas de encajar en el esquema social del que estamos empapados hasta el ombligo, miedo a reconocer una tendencia sexual que nos atormenta, desesperación por vivirlo todo ya mismo porque después es tarde y a veces, muy a veces, de vez en cuando y no todos los días... amor.

Ahora estarás o muy contento si estás enamorado, o muy triste si no lo estás. Ambos estados anímicos son ideales para cocinar algo rico.

Receta:

Con o sin amor, lo que sí te hará falta para la realización de esta receta es: queso Provolone. Si lo encuentras, tienes la mitad de la receta hecha (no es tan fácil encontrar queso Provolone en todos los países).

Hay muchas maneras de cocinar el Provolone, para los amantes del queso, como yo, todas son perturbadoramente deliciosas.

Esta la he hecho directamente en el fuego, en una parrilla en Uruguay, pero la puedes hacer en la cocina. Colocas en un sartén una cucharada de aceite de oliva, lo calientas y colocas allí el Provolone (una rodaja gruesa). Cuando se ha comenzado a derretir, lo das vuelta, lo cocinas un poco y aquí viene un secreto que pocos conocen: le agregas un chorro de whisky, dos cucharadas de limón, pimienta y eso es todo.

A mi me gusta que el Provolone quede crujiente por debajo, así que déjalo hasta que esto suceda.

Lo puedes acompañar con unas rodajas de pan normal, o pan de ajo calentito. Puedes agregarle unos cubitos de panceta o jamón crudo. Puedes acompañarlo con tostadas, tomate o albaca. Al masticarlo los sabores te harán fruncir las mejillas y probablemente se te queden los ojos en blanco. Este queso destila sabor en cada mordida. Tu dirás ¡basta! y lo tragarás. Él no lo hará. Él seguirá cumpliendo fielmente como un amante insaciable su firme cometido: enloquecerte los sentidos.

En fin, es un queso delirantemente sabroso así que… delira.

¿A que si estabas enamorado ya no te pone tan contento como este queso?
¿A que si no lo estabas ya no te importa comiendo este queso?

El queso Provolone es increíble, antes de comerlo pon en claro tus sentimientos por favor, no quisiera ser culpable de debacles sentimentales inesperadas.

Es delicioso, pero se razonable, al fin y al cabo es sólo un queso.