sábado, 29 de enero de 2011

LA REVOLUCIÓN DEL SER HUMANO Y LAS BERENJENAS CON POLLO.

Parece ser que se está produciendo una gran Revolución en la conciencia de los seres humanos o lo que es lo mismo, estamos dejando de ser tan pelotudos.   

Aquí y allá se organizan manifestaciones de un puñado de inconformistas que se han cansado de vivir a la sombra de la incalculable riqueza de tres o cuatro listos.
Yo también me cansé.

A algunos incluso se les ha llegado a quemar tanto la cabeza que se les prendió fuego todo el cuerpo. O lo que es lo mismo, se inmolaron.

Yo también me prendería fuego a veces cuando veo tanta desigualdad, tanto cinismo, tanto vacío, tanta imbecilidad.


 
Algo está cambiando, sí, la gente dice que en el 2012 terminará de cambiar y por eso algunas profecías han hablado del fin del mundo (que en realidad significa el fin del mundo tal cual lo conocemos o al menos eso dicen los que prefieren no pensar en el “fin” del “mundo”)

 
Con o sin “fin del mundo” yo estoy escuchando, ya demasiado a menudo, que la gente se está cansando de la esclavitud encubierta que estamos viviendo.
Pensamos que por levantarnos sin grilletes por la mañana y acostarnos tarde mirando la tele somos libres.
Los grilletes ahora son invisibles, no nos confundamos. Son grilletes con forma de hipoteca, de letra del coche, de cuota de tarjeta de crédito, de horario laboral abusivo, de familia que intenta ser feliz en las migajas de tiempo que les dejan sus trabajos. Grilletes en forma de noticieros manipuladores, de deseos de éxito, de ansiedad crónica, de sobredosis de responsabilidades, de la fama de otros (que son mucho más listos que nosotros porque han conseguido ser “millonarios” haciendo no se qué imbecilidad). Son grilletes de ambiciones creadas por una sociedad cancerígena, que como no sabe qué dirección tomar, se enferma. Una sociedad incivilizada que como no sabe qué hacer con su existencia, se la inventa rápido. Y “rápido”, no se inventa nada bueno.


BERENJENAS con POLLO al HORNO.
(Por la Revolución)

 Ay Dios. En fin… Cortas 2 berenjenas en rodajas muy finas y las fríes a fuego lento en un chorrito de aceite de oliva.
Aparte fríes tantas lonchitas de pollo como rodajas de berenjena tengas, a fuego lento con sal y pimienta. Cuando estén cocidas las colocas sobre las berenjenas en a las que les has agregado una loncha de queso mozzarella.Colócalas en forma transversal, condimenta con sal y pimienta negra y la cierras como un sandwich. Luego agregas la salsa.

¿Qué salsa? Una que has preparado con dos tomates cortados en cubos, una cebolla cortada en cubos, tres dientes de ajo cortados en cubitos y una cuantas (8 o 9) almendras tostadas y cortadas en trocitos (rehogado en aceite unos 30 minutos a fuego lento).

Cuando has colocado la salsa por encima, lo llevas al horno y cuando está calentito, a disfrutar. 

 Si además de cocinar prendes algunas velas, llamas a algunos amigos queridos, pones algo de música, hablan de temas trascendentales y se olvidan del mundo, burlarán el sistema. Luego salgan a pasear y hagan el esfuerzo de no “querer” nada. Sólo disfruten, sean felices, sonrían internamente y serán por unas horas, parte de la Revolución.

(A por ellos. Nosotros somos más) 



4 comentarios:

Towanda dijo...

¡Qué pinta, hija! a ver cuando me invitas a comer, porque las berenjenas me encantan...

¡Cuántos grilletes tenemos! y qué razón tienes en lo que díces.

Un abrazote.

Anónimo dijo...

Que verdades más grandes, Dios mío!!!! Grilletes invisibles, que genial... Si, mejor cocino y como esas exquisitas berenjenas con mi más potente energía revolucionaria y que todo caiga por su propio peso. PORQUE ASÍ SERÁ! VIVA LA REVOLUCIÓN!! T.M.

AMALTEA dijo...

Unos beben para olvidar la infelicidad, pero con esta receta me parece mucho más inteligente darse a tu pollo cocinado con tanta ricura.

Victoria dijo...

Me encanta tu blog!!
Sin duda con esas berenjenas venceremos. ¡A por ellos! y a por ellas!!..hummmmm que buena pinta!
Un saludo