sábado, 25 de septiembre de 2010

EL INFIERNO TIENE MUCHO MEJOR MARKETING QUE EL PARAISO.

Con todo respeto (aclaración que antecede a una falta de respeto segura) el infierno tiene mucho mejor marketing que el paraíso.
Si te vas a pasar toda la vida en un mismo lugar ¿qué prefieres? ¿Vivir en una orgía diaria y sin fin con gente infernalmente guapa y sin sentir la más mínima culpa porque se supone que eres un hijo de puta?¿O estar entre nubes y rodeados de angelitos gordos y asexuados para siempre?
Que prefieres… ¿Saborear hasta el hartazgo las comidas más ricas e hipercalóricas que existen a sabiendas de que nada te va a matar dado que ya estás muerto? ¿O comer uvas todo el día por toda la eternidad?

Uvas a la parrilla, uvas empanadas, uvas al estragón, uvas salteadas y luego de mil años… uvas estrelladas, uvas con arroz, uvas con pepinillos, brocheta de uvas, jugo de uvas y los angelitos cada vez más gordos y uvas al estragón, consomé de uvas y fumando uvas, bebiendo uvas, sopa de uvas… Y mientras los “malos” ahí abajo, follando como animales y comiendo cordero a la brasa, tomando vino tinto y disfrutando de todos los placeres de la vida sin sentir el más mínimo remordimiento.

Si, ya se, hará calor, pero ¿y el frío que hará entre las nubes? En el próximo viaje que hagas, intenta sacar la mano por la ventanilla del avión, vas a ver lo que te pasa.

La imagen del diablo siempre es tenebrosa, en eso estamos de acuerdo. Tener un jefe rojo, con cuernos y una cola tan larga no debe inspirar mucho. Pero es que tener un jefe torturado y clavado vivo en una cruz tampoco!!

En todo caso algo te puedo asegurar, no me muero por estar en ninguno de los dos sitios (el juego de palabras no fue intencionado). Prefiero quedarme por aquí en medio, haciendo día a día lo que me apetece y cuando me den el veredicto final, ya me encargaré de verle el lado positivo a lo que toque: si me tocan las uvas: intentaré ir acumulando la mayor cantidad de recetas que pueda desde ya. Si me tocan las orgías infinitas: voy a ir aprendiendo recetas como ésta: sabrosas a más no poder, llenas de calorías y en lo posible: que se coman con la mano.

PATAS DE POLLO CON SALSA DE BACON Y CHAMPIÑONES.
(Dios mío, ojala no estés mirando)

En una sartén colocas un buen trozo de mantequilla (podrías hacerlo con aceite de oliva, que es más sano, pero no olvides que estamos intentando entrar en las calderas de Pedro Botero).

Deja que la mantequilla se cocine lentamente, a fuego lento… que sufra (si ya estás en el infierno déjala simplemente que se derrita a temperatura ambiente).




Luego agregas unos diez champiñones laminados y los fríes hasta que queden doraditos.




 







En una sartén, aparte, doras unos doscientos gramos de Bacon picado muy fino, dejas que lentamente suelte su grasa.





 Los unes a los champiñones, agregas crema de leche como para que cubra todos los ingredientes y le echas un chorrito de la grasa que desprendió el Bacon.



Por otro lado hierves unas cuantas verduras a punto crujiente: zanahoria, patatas, cebollas, judías (chauchas) y aceite de oliva (por si te morías de ganas de ponerlo en algún lado).


Por otro lado doras en el horno las patas de pollo condimentadas a tu gusto. Condimentalas mucho, se trata de un plato sabroso, no lo olvides. 






Y ahora el final, que no me he atrevido a fotografiar:

Colocas sobre el plato una pata de pollo, algunas verduras y sobre la pata: la salsa obscena que acabas de preparar (no mires para otro lado, la has preparado tú).
“Esa” salsa, colócala sobre la pata de pollo.



Eso es… ahora mira a tu alrededor ¿no hay orgías? Mejor. Aún estás con vida. Disfrútalo. Ya habrá tiempo de pensar en el juicio final.



1 comentario:

Jorge dijo...

Pedazo de pollaco!!! que pinta tiene, donde vives? para ir para allá y que me hagas uno de estos. Y la historia del cielo y el infierno, sencillamente genial!!!