Por ejemplo: yo también tengo una capacidad limitada.
Si a mi ordenador le pido que haga 25 cosas a la vez, se cuelga. Yo también me cuelgo. Y a veces tengo que reiniciarme... también.
También tengo botones y comandos. Algunos muy obvios, como todos. Otros son exclusivos de mi programación y sólo los conocen quienes me han estudiado mucho.
También tengo que bajarme actualizaciones de vez en cuando porque si no me quedo obsoleta. Si estoy un tiempo sin hacer nada entro en modo reposo y me tienes que mover algo para encenderme de nuevo.
Incluso en algunas cosas mi ordenador parece más avanzado que yo. Cuando yo cometo un error tengo que pedir perdón, sufrir las consecuencias, hacer llamadas telefónicas, retorcerme del remordimiento y dejar “pasar el tiempo”. Mi ordenador pulsa “Ctrl + Z” y lo “deshace”.
Y con esto que te voy a decir te vas a quedar de piedra: yo también tengo una marca de nacimiento. En mi hombro derecho. Pero no tiene forma ni de manzanita, ni de ventana y eso me da un alivio que ni te imaginas.
Hay otra cosa que mi ordenador no puede hacer, una Lasagna como esta. Y aunque no me lo diga, yo se que le fastidia.
LASAGNA DE CARNE Y VERDURA.
Por último agregas 4 huevos enteros y lo cubres con unas lonchas de queso para gratinar, sal y pimienta negra a gusto.
Gratinas y listo.
¿Los sentimientos? Si, en eso sí que nos diferenciamos con mi ordenador. Yo me dejo llevar por mi instinto todo el día, no tengo una vida programada y me enciendo y me apago cuando quiero… espera, espera… nada, lo dicho, me están empezando a preocupar las similitudes que tengo con mi ordenador.


