La gota de sudor en el cristal me sigue pareciendo un misterio del tiempo.
El tiempo sigue reteniendo horas que nunca van a volver, como si pudiese decidir semejante atropello.
Sigo sintiendo mi sangre florecer cada vez que te veo y tu sigues cambiando tu cara cada vez que florezco.
Vuelvo a ser yo una y otra vez por mucho que intento cambiar. Sigo queriendo ser yo cada vez que me encuentro.
El frío del aire me sigue queriendo decir algo, algo que sigo sin entender.
Sigo sintiéndome libre a pesar de los años. Nada ha cambiado a pesar de que ya nada es igual.
La música aún me recuerda cosas que no he vivido y todo lo que no he vivido me sigue pareciendo posible de alcanzar.
Sigo con la misma esperanza con la que he nacido.
Sigo creyendo en el genio de la vida, ese que sigue jugando conmigo desde siempre y siempre igual.
TACOS MEXICUGUAYOS.
Me siguen gustando las comidas que se comen con la mano. Como cuando era chica. Que la salsa se chorree por todos lados y que no me importe. Y reírme mientras converso y me divierto intentando que los elementos se queden dentro del taco.
La receta es muy sencilla: sofríes pimiento rojo, pimiento verde, cebolla, algunos ajos, agregas la carne picada, sal, pimienta, salsa de tomate, sazonas con pimentón dulce y picante y algo de cilantro.
Luego calientas las tortitas (yo las compro, todavía no me animé a hacerlas) y vas rellenando los tacos a medida que los vas comiendo.
Una vez armados les agregas salsa picante (la más típica en México es la Valentina) y un chorrito de limón (a mi me gusta ese toque acidito).
Ya está, no tiene misterio. Lo valioso de esta receta no es la elaboración, es que se te ocurra hacerla. Un día de esos de los que uno no espera nada. Medio aburrido y lluvioso. De pronto se te ocurre hacer una receta divertida y todo cambia. Y la lluvia ya te parece encantadora. Y el día ya no es cualquier día. Y todo de pronto se ve con otra perspectiva.
Y es así, aburrirse es un pecado, a la vida hay que robarle momentos inolvidables como sea. Para que tu mente nunca de nada por sentado. Y te siga sorprendiendo la lluvia explotando contra los charcos. Y sigas viendo poesía en las farolas. Y las gotas de sudor en los cristales te sigan pareciendo un misterio del tiempo. Y para seguir creyendo en el genio de la vida, ese que sigue jugando contigo desde siempre y siempre igual.
Que aproveche.